En el cielo te encontré,
tus oídos solo escuchaban
la música celestial,
te llamé y no escuchaste mi voz,
estabas absorto, mudo
me desconociste,
tu memoria solo guardaba,
el silencio del cielo,
un cielo eterno,
de esos que no se rompen.
Tus ojos Clavados
en el azul infinito,
tus vestiduras blancas
herían mis ojos,
tu alma liviana
desconocía el dolor.
No hay más,
ni amor, ni dolor, ni ansiedad,
las cosas anteriores han pasado.
23/10/2018
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