domingo, 3 de octubre de 2021

Café con zorro

CAFÉ CON ZORRO 

Las gallinas dormían en el árbol de jícaro,  parecían frutas vivientes acomodadas en todas las ramas del frondoso árbol que crecía frente casa de mi abuelo, como a las seis de la tarde  empezaban las gallinas  a poblar las ramas del árbol,  se dormían temprano y se despertaban  con los
primeros rayos de sol, cuántas veces  gocé el ver ese descenso matutino de la multitud de gallinas, que volaban  en todas direcciones, algunas caían cerca de mis pies,  caían al suelo  como los mangos en su punto,  yo las quería agarrar al aire como frutas para que no se magullaran, pero cambiaban de dirección intencionalmente, era un espectáculo único, que disfrutaba... en mi memoria siguen cayendo  gallinas del árbol de jícaro. ¡Qué buenos tiempos ! 

Por esos días  apareció el zorro, merodeando la casa en busca de las robustas gallinas, por la noche se oyó el desparpajo de estas, unas se tiraron, otras cantaban arriba del árbol, mi abuelo salió,  lámpara en mano, en la otra mano un machete a ahuyentar al zorro y a  recoger algunas gallinas y las llevó a la casa,. En la mañana  mi abuela contó las gallinas, para ver si estaban completas, pero no,  faltaba una, la búlica, la chiricana, la más hermosa, el zorro se la llevó y se la comió, a los días se sintió  un mal olor del otro lado del barranco,  las plumas estaban ahí, el cuerpo del delito.

- Ese Zorro bandido, si lo agarro lo mato, un día de estos va a volver,  vas a ver, quiere más gallinas - dijo mi abuela.

En efecto a los días El Zorro volvió a buscar más gallinas, le había gustado el banquete, que se había servido pero ya había hambre otra vez, llegó merodeando en la madrugada, cauteloso, pero al parecer le agarró el día y no logró terminar su trabajo a tiempo, solo se quedó escondió detrás del montón de leña.

 Cuando mi abuela fue al patio por leña, para encender el fogón, miró la cola del Zorro, estaba  escondido, dentro del montón de leña, y ahí se durmió pero dejo para de su cola fuera.

Mi abuelo se  dijo para sí: 

-Está bien Zorro, ahora me toca a mí, ahora me las vas a pagar,  y cómo el zángano estaba dormido,  lo agarró por la cola y le sujetó el hocico, el zorro se retorcía, pero fueron sus últimos minutos de vida, pronto fue a parar al otro mundo muy pronto a manos de mi abuelo. 

Al observarlo de cerca pudieron ver que estaba muy  gordo.

 Mi abuelo  le dijo a mi abuela: 

 -Este lo Vamos a comer sofrito.-

El Zorro fue descuartizado,  era de carne blanca  como  pollo de granja , se preparó la cazuela con aceite y se sazonó la carne con sal y limón, lo adobaron con achiote, y se dejó caer en el aceite herviente,  se sentía el olor a carne sofrita con tomates  y se sirvió con  tortillas calientes acabadas de sacar del comal.

 ¡Sí,  fue un suculento  desayuno, esa mañana, cuando la tía Eme, llegó a mi casa, le preguntamos que había desayunado.

- Desayunamos  café con zorro .- respondió

 Un buen desayuno, aunque un poco insólito· 

-¿Se comen los zorros?-

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